viernes, 4 de noviembre de 2011

La Felicidad depende en parte de nuestra genética.


La felicidad depende en parte de nuestra genética. Fuente: Chris Willis.Un grupo de científicos del University College de Londres, de la Harvard Medical School, de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad de Zurich examinaron a más de 1.000 pares de gemelos en un gigantesco estudio sobre la salud de los adolescentes estadounidenses.

El estudio, del Instituto de Investigación Empírica en Economía de la Universidad de Zurich, titulado "Los genes, la economía y la felicidad" concluye que aproximadamente un tercio de la variación en la felicidad de las personas es hereditario. Este resultado es algo inferior a las estimaciones anteriores sobre el tema.


Uno de los investigadores, Jan-Emmanuel De Neve, del University College de Londres y la Escuela de Económia de Londres, ha tratado de descubrir precisamente cómo funcionan estos genes, al seleccionar un gen específico: el que codifica una proteína que transporta serotonina, y examinar cómo las variantes de dicho gen condicionan los niveles de felicidad.

La serotonina está relacionada con la regulación del humor. Los transportadores de la serotonina son cruciales en este estudio: El gen transportador de la serotonina se presenta en dos variantes funcionales de largo y corto plazo. La larga produce más moléculas transportadoras de proteínas que la corta. La gente tiene dos versiones (conocidas como alelos de cada gen, uno de cada padre. Por lo que algunos tienen dos alelos cortos, algunos tienen dos largos, y el resto tiene uno de cada uno.

A los adolescentes del estudio del Dr. De Neve se les pidió que se evaluaran a sí mismos de satisfechos a muy insatisfechos. De Neve halló que aquellos chicos con un alelo largo en el gen analizado eran un 8% más propensos a describirse como muy satisfechos que aquellos que no tenían ninguno, mientras que las personas con dos alelos largos fueron un 17% más propensas, lo cual es bastante interesante.


Todos los investigados eran estadounidenses, pero se les pidió que se clasificaran por raza. De media, los estadounidenses de origen asiático tenían 0,69 genes largos, los estadounidenses negros tenían 1,47, y los estadounidenses blancos tenían 1,12.

Este resultado concuerda perfectamente con otros estudios que muestran que, en líneas generales, los países asiáticos tienen menores niveles de felicidad que lo que su PIB per cápita podría sugerir. Los países africanos, en cambio, se encuentran por encima de otros lugares, y son los más sabios en cuanto a la felicidad.

Fuente: Tendencias 21

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