miércoles, 12 de octubre de 2011

En E.U.A crecer en barrios marginales condiciona negativamente a los niños.

Crecer en un barrio pobre reduce significativamente las probabilidades de que un niño se gradue en la Escuela Secundaria, según un estudio publicado en la edición de octubre de la revista American Sociological Review y que recoge el ISR (Instituto de Investigación Social) de la Universidad de Michigan en un  comunicado. Además, cuanto más tiempo vivan los niños en este tipo de barrios, más peligroso será el impacto para ellos, advierten los autores de la investigación.

El estudio, realizado por los sociólogos Wodtke Geoffrey y David Harding, de la Universidad de Michigan, y por el sociólogo Felix Elwert de la Universidad de Wisconsin-Madison, que es el primero en medir el impacto acumulado durante el crecimiento en los barrios más desfavorecidos de América, revela que estos entornos condicionan directamente la graduación de la Educación Secundaria.

"En comparación con una infancia en un barrio de clase alta, el crecimiento en vecindarios con altos niveles de pobreza y de desempleo reduce las posibilidades de graduarse en Secundaria entre un 76 y un 96% en el caso de niños negros", asegura el profesor Wodtke, estudiante de Doctorado que trabaja junto con el profesor Harding en el ISR (Instituto de Investigación Social) de la Universidad de Michigan. "El impacto en los niños blancos también es perjudicial, pero no tanto, aquí la reducción de las probabilidades de graduarse van de un 87 a un 95%", puntualiza Wodtke.

Para el estudio, los investigadores definieron en primer lugar los barrios desfavorecidos, caracterizados por altos índices de pobreza, de desempleo, y de asistencia social. Muchos de los hogares de estos barrios están encabezados por mujeres y sólo algunos adultos con estudios.

"Nuestros resultados indican que el contacto continuado con los barrios desfavorecidos tiene un mayor efecto negativo en la oportunidad de un niño para finalizar sus estudios de Secundaria que lo que hasta ahora han sugerido estudios anteriores”, comenta Wodtke.

"Los resultados actuales demuestran la importancia de los barrios a lo largo de la infancia, y encajan con otros estudios que sugieren que la residencia en los barrios desfavorecidos pueden tener un efecto negativo en el desarrollo cognitivo de los niños durante muchos años e incluso durante generaciones posteriores", apunta por su parte Harding.

"Y, si bien nuestro estudio no se refiere a la eficacia de las intervenciones políticas necesarias para mejorar a las comunidades que han sufrido durante décadas el abandono estructural, parece probable que un compromiso duradero por la mejora de los barrios y la abolición de la segregación será necesario para resolver los problemas identificados en nuestro estudio", finaliza el profesor Harding.


Fuente: Tendencias 21

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